martes, 16 de febrero de 2010

Libros leídos 2010 - 6

1 - Zombies - Antología de relatos de varios autores realizada por John Joseph Adams
2 - Roma eterna - Robert Silverberg
3 - El fin del mundo y un despiadado pais de las maravillas - Haruki Murakami
4 - Apocalipsis Z Los dias oscuros - Manel Loureiro
5 - El mundo sumergido - J.G.Ballard
6 - El guardian entre el centeno - J.D.Salinger



Tras el reciente fallecimiento de J.D.Salinger me decidí a leer El guardián entre el centeno. Nunca había leído esta novela y me tenía intrigado por ver lo que escondía en realidad, ya que esta considerado un "libro de culto". Sobre todo entre los lectores norteamericanos.

He de decir que me ha supuesto una pequeña decepción. La novela es corta y resulta interesante en su planteamiento y fué innovadora en su momento pero no por ello ha dejado de parecerme algo monótona y lineal, con partes que no aportan nada al conjunto del libro.

En "El guardián entre el centeno" vamos a conocer los recuerdos y pensamientos de Holden Caulfield. Un joven de 16 años con problemas de adaptación escolar y social que está, hablando claro, como una puta regadera.

A Holden no le gusta casi nadie, es un perfecto antisocial que, en el fondo, disfruta con su soledad. Supongo que por eso les gusta tanto a los americanos, por ser una sociedad tan individualista en el fondo. Pero Holden,en realidad, es un bicho raro que no sabe lo que quiere, y lo único que le queda es estar en contra del mundo. Es una forma de ser como cualquier otra, pero pienso que, a su actitud, le falta "algo". No se puede odiar a la gente como único fin en la vida, es mejor saber qué queremos y, además, ya que nos ponemos, odiarlos a todos (con motivo o sin él) XDD,

Por concluir, es una novela que, sin ser lo que esperaba, no está mal y se lee rápido ya que es cortita. Lo mejor de ella es que, en algunos momentos, tiene un sutil sentido del humor que destila ironía y sarcasmo.

No siempre lo hago pero, en esta ocasión, voy a copiar fragmentos que, bien porque son representativos del estilo del libro o porque me han gustado, han llamado mi atención.

"Estaba haciendo el indio, claro. A veces lo paso bárbaro con eso. Además sabía que a Ackley le sacaba de quicio. Tiene la particularidad de despertar en mí todo el sadismo que llevo dentro y con él me ponía sádico muchas veces."

"No le contesté. Me levanté y me acerqué a la ventana. De pronto sentía una soledad espantosa. Casi me entraron ganas de estar muerto."

"—¡Qué maravilla! —dijo Lillian. Luego me presentó al oficial de marina. Se llamaba Comandante Blop o algo así, y era uno de esos tíos que consideran una mariconada no partirle a uno hasta el último dedo cuando le dan la mano. ¡Dios mío, cómo me revientan esas cosas!"

"Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir viviendo, tiene que decir tonterías de esas."

"Una de las cosas malas que tengo es que nunca me ha importado perder nada. Cuando era niño, mi madre se enfadaba mucho conmigo. Hay tíos que se pasan días enteros buscando todo lo que pierden. A mí nada me importa lo bastante como para pasarme una hora buscándolo. Quizá por eso sea un poco cobarde. Aunque no es excusa, de verdad. No se debe ser cobarde en absoluto, ni poco ni mucho. Si llega el momento de romperle a uno la cara, hay que hacerlo. Lo que me pasa es que yo no sirvo para esas cosas. Prefiero tirar a un tío por la ventana o cortarle la cabeza a hachazos, que pegarle un puñetazo en la mandíbula. Me revientan los puñetazos. No me importa que me aticen de vez en cuando —aunque, naturalmente, tampoco me vuelve loco—, pero si se trata de una pelea a puñetazos lo que más me asusta es ver la cara del otro tío. Eso es lo malo. No me importaría pelear si tuviera los ojos vendados. Sé que es un tipo de cobardía bastante raro, la verdad, pero aun así es cobardía. No crean que me engaño."

"Me di un baño como de una hora, y luego volví a la cama. Me costó mucho dormirme porque ni siquiera estaba cansado, pero al fin lo conseguí. Lo único que de verdad tenía ganas de hacer era suicidarme. Me hubiera gustado tirarme por la ventana, y creo que lo habría hecho de haber estado seguro de que iban a cubrir mi cadáver en seguida. Me habría reventado que un montón de imbéciles se pararan allí a mirarme mientras yo estaba hecho un Cristo."

"Mientras me comía los huevos, entraron dos monjas y se sentaron en la barra a mi lado. Supongo que se mudaban de un convento a otro y estaban esperando el tren. No sabían dónde dejar sus maletas que eran de esas baratas como de cartón. Ya sé que no hay que dar importancia a esas cosas, pero no aguanto las maletas baratas. Reconozco que es horrible, pero puedo llegar a odiar a una persona sólo porque lleve una maleta de ésas."

"Todos los que lloran como cosacos con esa imbecilidad de películas suelen ser luego unos cabrones de mucho cuidado. De verdad."

"No entendió una sola palabra de lo que le dije, así que se limitó a contestar: «¡Ah!», y me subió. ¡Vaya tío listo que soy! La verdad es que no hay nada como decir algo que nadie entienda para que todos hagan lo que te dé la gana."


PD: este mes no estoy leyendo nada... pero es que no me queda tiempo ni fuerzas cuando llega la noche. Lo intento pero se me cierran los ojos.

4 comentarios:

Tani dijo...

Cuando veo que estas leyendo novelas me da mucha envidia. Yo con la maestría no puedo leer mas que lo de la tesis y los blogs.
Un beso cielo

Divertimento dijo...

Muy buena lista, 100% recomendable.

Sonia R dijo...

Ya hace tiempo que leí la novela, pero recuerdo haber sentido también bastante decepción al terminarla. El personaje no me llegó a calar demasiado ni a caer muy bien. Aún así, tiene momentos bastante buenos y bastante interés.
Y bueno, espero que pronto estés más descansado y puedas recuperar tu envidiable ritmo lector.
Un beso!

Lughnasad dijo...

Pues a mi me gustó bastante, sobretodo por el calado filosófico y social (o debería decir antisocial) que transmite. No es una simple novela para pasar el rato y aunque las formas son bastante simples, las implicaciones morales, filosóficas y culturales tienen un profundo calado.